¡El CIDEC en la COP 25! Resumen: La vida sigue igual…

El CIDEC asistió a la COP 25 con pocas esperanzas de encontrar en los gobernantes algún viso de cambio o alguna señal contundente de cumplir con el lema «Time for Action»

Como resumen global de la COP25 a nivel formal usaremos dos párrafos de una noticia del periódico digital La Vanguardia (https://www.lavanguardia.com/vida/20191214/472206288094/cop25-cumbre-clima-poca-altura.html)

Las grandes economías emergentes se han mostrado impenetrables ante la presión que los recientes informes científicos en los que se revelan los fuertes impactos que se avecinan por una subida de temperaturas de más de 2ºC. La presión de la Alianza ha chocado con un muro. El ritmo con que se quieren activar los nuevos planes de acción climática de los estados ha abierto una brecha entre dos frentes de países. Europa y otros representantes han presionado para que en el año 2020 los gobiernos presenten nuevas planes de acción climática, como contribuciones actualizadas de las que fueron entregadas a la secretaria del Convenio de Cambio Climático de la ONU.

En cambio, China, India o Brasil han hecho una lectura diferente del acuerdo de París e interpretan que, en sentido estricto, esa mayor ambición solo es exigible en el proceso de revisión global de los planes que se debe efectuar en el 2023 (para ver si se adecuan a la evolución climática). “Si mis compromisos ya están en línea con el acuerdo de París, ¿por qué debería revisarlos nuevamente?”, declaró el negociador indio Ravi Shankar Prasad. “Las dos visiones son muy claras: la de aquellos que quieren ir más rápido y la de aquellos que quieren esconderse detrás de lo que no funciona para no avanzar”, dijo la ministra española de Medio Ambiente, Teresa Ribera.

Como era de esperar (a pesar del ruido infernal de los medios de prensa) nada ha cambiado ni cambiará. Hemos asistido, una vez más, a la opera prima de la perversión de los medios y de esta speedlife en la que vivimos, ahora con el Calentamiento Global y con Greta Thunberg como protagonista principal. 

La constatación de que los acuerdos de París no se cumplen, la falta total de estrategias sólidas, de llamadas a la acción directas y radicales para preservar (aunque solo sea un poco) la biodibersidad, el agua, los bosques, las culturas indígenas; ha hecho que irremediablemente el foco se haya puesto en lo secundario, en la pompa (fúnebre) que ha rodeado esta pantomima que ha sido la COP 25.

España y Madrid sacando pecho por la valentía y la capacidad demostrada al «montar» un evento de estas magnitudes en tan poco tiempo y: «con una calidad que solo IFEMA puede brindar». Aprovechar la cumbre del clima para atraer contratos y grandes eventos internacionales es cuanto menos irónico. Eventos que colapsan las ciudades, los aeropuertos y disparan el consumo; más dinero, más votos y menos futuro, menos aire limpio que respirar.

Greta Thundberg es un gran icono y una fantástica figura mediática, siempre necesaria en movimientos sociales y medioambientales. Nadie cuestiona el papel de Nensol Mandela o de Martin Luther King en lo relacionado con el apartheid o el movimiento por los derechos civiles para los afroestadounidenses, pero a Greta, a consecuencia de esta sociedad polarizada y vírica en la que vivimos, o se la ama o se la odia. El problema es que por la manera en la que se consume la información y en la que se reacciona a la información, nos hemos quedado en la figura, en ella como adolescente icono y no con en el mensaje o lo que hay debajo del mensaje. Medios de prensa generalistas, diarios, millones y millones de twitts generando millones de GB de datos (GB almacenados en granjas de datos hipercontaminantes) centrados única y exclusivamente en Greta Thundberg, en el morbo de si decía algo fuera de lugar, en las reacciones de los líderes a su discurso; es ridículo…

Que los políticos se mantengan en la inacción era totalmente previsible, lo que no esperábamos (al menos de manera tan evidente) es que la propia COP 25 cayera en las redes del showbusiness, del consumo de lemas y proclamas baratas.

Sentimos ser tan pesimistas, pero en ocasiones el sombrero que hemos de lucir es el del celador experto en camisas de fuerza. Esta locura ha de terminar, o se toman acciones coercitivas radicales contra los que expolian el futuro a todas, todos y todo lo que habita la tierra, o los próximos años van a ser un verdadero

Sálvese quien pueda…

 

 

By | 2019-12-15T21:25:08+00:00 diciembre 15th, 2019|Economía circular, El CIDEC en los medios, futuro, Juan Manuel Valverde|0 Comments
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