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¿Y si las botellas de plástico fuesen más sostenibles que las de aluminio, brik o vidrio?

Para comprender en profundidad esta dicotomía entre los beneficios e inconvenientes del plástico hace falta información y datos para tener una visión más equilibrada y objetiva. Por eso recientemente se ha presentado el informe R-PET, un estudio elaborado por el CIDEC en colaboración con varios organismos y centros de investigación como Vertidos Cero, CIRCE, ICTA, AIMPLAS, AINIA, IDAEA-CSIC y AFI. En el estudio se tomó como vara de medir el plástico PET. La conclusión es que es necesario un cambio de paradigma de «residuo» a «recurso» que empieza por apostar por el reciclado del PET.

El estudio del CIDEC revela que el mercado español no se encuentra preparado actualmente para el incremento de la demanda de plástico reciclado. En concreto, la capacidad de producción de PET reciclado (R-PET) de uso alimentario es significativamente menor que su demanda. Solamente para cumplir con los objetivos europeos del 25% de plástico reciclado en las botellas, se necesitarán unas 54 kilotoneladas anuales de R-PET, cuando la capacidad instalada para la producción de R-PET de uso alimentario en 2019 no superaba las 35 kilotoneladas. Esto exige un redimensionamiento que dé respuesta a la demanda y que se garantice la circularidad de los envases de plástico PET en general y de las botellas de PET en particular.

Si lees hasta el final este artículo, las conclusiones te pueden sorprender. Se abre ante nosotros un mundo de posibilidades para ser un país más sostenible. Pero hay truco. Necesitamos compromiso.