Dentro de unos meses habrá que escribir en mayúsculas todo lo que tenga que ver con economía circular. Un nuevo concepto que se incorporará a la vida diaria de los españoles y de los europeos, porque el Viejo Continente quiere ser la punta de lanza de la transformación de una economía que consume demasiados recursos naturales. No hay otra opción que buscar alternativas.

Falta homogeneidad en la información

«La economía circular no viene de ese ‘buenismo‘ de todos o de los países que ahora queremos conservar el medio natural», ha puntualizado Luis Morales, consultor de Economía Circular y Fundador del Centro de Innovación y Desarrollo para la Economía Circular (CIDEC).

Desde 1970 se desacopla la actividad económica con la conservación ambiental, y ahora tenemos que echar mano de la economía circular para evitar que esto vaya a más.

«La Unión Europea tiene un problema de envejecimiento de la población y además con la desindustrialización producida en los años 90 que llevó las fábricas a Asia, sin pensar que allí también se iban a desarrollar».

La locomotora europea a día de hoy es la industria verde, con un nuevo modelo sostenible. «Si hablamos del problema de la Tierra, nos tendríamos que enfocar en India, China, Latinoamérica o África, tendríamos que pasarles unas herramientas para evitar que se consuma más energía sucia».