La Economía Circular se está vendiendo como el buque insignia para conseguir esa sociedad utópica con la que todas y todos soñamos. Las empresas parecen haber entendido, al menos en lo que a marketing se refiere, que el futuro es verde. Gastan pingües beneficios en hacernos conocedoras a las usuarias y usuarios de sus innovaciones en packaging, consumo de energía limpia y uso de materias primas recicladas; se sienten orgullosas de invertir proactivamente en sostenibilidad y esto es fantástico.

Las empresas ciertamente están transitando hacia un modelo de producción más sostenible, dentro de las limitaciones que un sistema basado en la competencia y la maximización de beneficios permite, pero se están viendo avances esperanzadores… o no.

En marzo de 2019 se publicaba el Real Decreto Ley 6/2019, de 1 de marzo, de medidas urgentes para garantía de la igualdad de trato y de oportunidades entre mujeres y hombres en el empleo y la ocupación, y se establecía la obligatoriedad de implantar un Plan de Igualdad en empresas de más de 50 empleados. Las empresas de entre 50 y 100 trabajadores deben tener su Plan de Igualdad para el 07 de marzo de 2022. 

Desde el CIDEC tenemos la suerte de interactuar con muchas empresas y conocer la realidad de las mismas, y últimamente nos estamos encontrando a muchas de ellas agobiadas y enfadadas con lo que se conoce internamente como “el puto plan de igualdad”. 

En el CIDEC no somos nadie para entrar a valorar el contenido de los planes de igualdad o las medidas recogidas en el Real Decreto, no tenemos formación en promoción de la igualdad en entornos laborales ni hemos hecho nunca un plan de igualdad, pero de lo que sí sabemos es de sostenibilidad y podemos decir con rotundidad y sin miedo a equivocarnos que hasta que no exista igualdad efectiva de oportunidades entre hombres y mujeres en la empresa, ni Economía Circular ni ostias, nos vamos a pique irremediablemente.

Nos encontramos en una revolución industrial verde básicamente porque el planteamiento de la primera revolución industrial no era viable. Todas las empresas coinciden ahora que esa industrialización descontrolada y contaminante no tiene ni pies ni cabeza y esto es básicamente porque ahora somos conocedores y víctimas de las consecuencias del Calentamiento Global, tenemos toda la información disponible. A ninguna empresaria o empresario en la actualidad se le ocurriría abrir una fábrica de coches alimentada con energía proveniente del carbón, no vendería ni un coche. Las marcas de automoción hoy en día compiten ferozmente por poner en el mercado los coches menos contaminantes, más éticos y más económicos posibles, simplemente porque es lo que demanda el mercado y ya nunca se volverá atrás. Al igual que el sector de la automoción, la gran mayoría del resto de sectores están evolucionando hacia uno más verde, más circular.

Si estamos rompiendo con todos los lazos del pasado industrial y diseñando una sociedad más justa, limpia y segura, por qué las empresas no están haciendo el mismo esfuerzo por ser feministas que por ser verdes. La primera revolución industrial a parte de ser esquilmadora con los recursos naturales; estuvo ideada, diseñada y comandada por y para hombres exclusivamente, y así nos luce el pelo.

La diferencia entre el salario medio que perciben hombres y mujeres es de aproximadamente 5000€. (Fuente INE)

El número de mujeres en la presidencia y en los consejos de administración del IBEX 35 (en porcentaje) en el año 2020 es del 6%, lo que se traduce en que únicamente hay dos mujeres en la presidencia o consejo de administración. (Fuente INE)

Únicamente el 30% del personal docente investigador español son mujeres. (Fuente INE)

Desde el CIDEC tenemos algo muy claro, una innovación no es realmente innovadora si en su conceptualización y desarrollo no está integrada la perspectiva de género. El futuro, antes o después, será verde y feminista, por lo que toda empresa o centro tecnológico que venda innovación y que no integre la perspectiva de género estará engañando a sus clientes, pues les estará entregando un producto desfasado que antes o después tendrá tirar. 

El medioambiente no puede esperar a que las empresas o mejor dicho, a que los empresarios canosos comprendan que la perspectiva de género es la única palanca sobre la que implementar la transición ecológica. Que si diseñamos molinos de viento que solo los hombres van a poder reparar la estamos cagando, que si seguimos promoviendo un sector de la construcción arcaico y rudimentario en el que solo los hombres brutos tiene “futuro”, la estamos cagando, que si diseñamos ecosistemas de empresas de alta tecnología en los que las mujeres no puedan participar porque no se incentiva que estudien carreras STEM la estamos cagando, que si diseñamos un nuevo sector industrial verde digital en el que las mujeres no intervengan en su conceptualización la estamos cagando; la estamos cagando porque el feminismo es imparable porque el patriarcado no tiene sentido, sencillamente está abocado a desaparecer.

No tenemos tiempo. El medioambiente y por ende la humanidad no puede permitirse dar un paso en falso, no podemos vertebrar una sociedad sostenible y progresista sobre los mismos pilares en los que cimentamos siglos atrás nuestra actual civilización insostenible

Desde el CIDEC queremos hacer un llamamiento a la acción y animar a todas la empresas a ser valientes y a aceptar la responsabilidad que tienen como agentes del cambio. No habrá verde sin morado.